Cofradía del Santísimo y Real Cristo de la Divina Misericordia
La Cofradía del Santísimo y Real Cristo de la Divina Misericordia, conocida popularmente como la del «Cristo del Lago», representa una de las páginas más recientes y conmovedoras de la Semana Santa de Cartagena. Esta joven hermandad, que obtuvo oficialmente el rango de cofradía en noviembre de 2024, se ha consolidado como la quinta cofradía de pasión de la ciudad portuaria, sumándose a las históricas Marraja, California, Socorro y Resucitado.
Su imagen titular, el Santísimo y Real Cristo de la Divina Misericordia, es una excepcional talla del siglo XVIII atribuida al maestro Francisco Salzillo, considerado el escultor más importante del barroco español. Esta magnífica obra procesiona cada tarde del Viernes de Dolores en un emotivo Vía Crucis penitencial por las calles más humildes del casco histórico cartagenero, acompañada por las imágenes de San Juan Evangelista y la Virgen de los Desamparados.

El sobrenombre de «Cristo del Lago» proviene de la ubicación de su capilla y oratorio en la Plaza de la Merced, conocida popularmente en Cartagena como «el Lago», antigua «Plaza del Lago Salado». Este espacio emblemático del centro histórico se ha convertido en el corazón devocional de más de seiscientos hermanos que integran esta floreciente cofradía bajo el patronazgo de honor de Su Majestad la Reina Emérita Doña Sofía, quien concedió el título de «Real» a la hermandad.
Contenido
- 1 Raíces históricas
- 2 Refundación contemporánea
- 3 Templos y lugares de veneración
- 4 Vestimenta cofrade
- 5 Patrimonio escultórico
- 6 Vía Crucis del Viernes de Dolores
- 7 Cultos y actividades anuales
- 8 Particularidades de la hermandad
- 9 Guía para el visitante
- 10 Preguntas habituales
- 11 Enlaces de interés
- 12 Cofradías
Raíces históricas
La historia de esta hermandad hunde sus raíces en el pasado medieval de Cartagena. Los documentos históricos atestiguan la existencia de una antiquísima Cofradía de los Hermanos del Cristo de la Misericordia ya en el año 1462, durante el siglo XV, vinculada a la Real Casa de Misericordia de Cartagena, institución benéfica dedicada al amparo de huérfanos, enfermos y necesitados.
Esta primitiva cofradía medieval rendía culto a un Cristo crucificado que se veneraba en la Iglesia de San Esteban, templo que formaba parte de la Real Casa de Misericordia. La imagen, de excepcional calidad artística, es obra del escultor vasco Domingo Beltrán de Otazu (1535-1604), perteneciente a la Compañía de Jesús, quien la talló hacia 1581. Se trata de una pieza de tamaño menor que el natural, con un tratamiento extraordinariamente minucioso y realista en su anatomía y policromía.
La cofradía medieval mantuvo su actividad durante siglos, ligada a las obras de caridad de la Casa de Misericordia. Sin embargo, los avatares históricos, las desamortizaciones del siglo XIX y la Guerra Civil del siglo XX provocaron su desaparición, quedando únicamente la venerada imagen del Cristo en la capilla de la institución benéfica.
En abril de 1949, durante unos ejercicios espirituales dirigidos por el padre Munarriz en la Real Casa de Misericordia —entonces denominada Casa de José Antonio—, un grupo de funcionarios vinculados al centro benéfico concibió la idea de refundar la hermandad para procesionar nuevamente al Cristo de la Misericordia. Don Carlos Valcárcel Mavor, cronista e historiador murcianista, maduró esta iniciativa junto con varios compañeros.
Días después se celebró una reunión en las oficinas de administración donde quedó constituida la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia, con una junta de gobierno provisional formada por personalidades vinculadas a la Casa de José Antonio. El primer Hermano Mayor fue don Julián Tudela Martínez, administrador del establecimiento. La hermandad procesionó en la noche del Viernes Santo, abriendo marcha en la procesión del Santo Entierro, desde 1950 hasta los primeros años de la década de 1980.
Refundación contemporánea
La historia moderna de la actual Cofradía del Cristo de la Divina Misericordia comienza en 1976, cuando un grupo de jóvenes entusiastas se reunió en el Barrio de Santa Lucía de Cartagena con la pretensión de refundar la histórica cofradía y crear una nueva hermandad independiente de las entonces existentes. Su intención era recuperar el protagonismo del Cristo de la Misericordia en la Semana Santa cartagenera, pero la iniciativa enfrentó resistencias tanto de la autoridad eclesiástica como de las cofradías tradicionales.
Tras varios intentos fallidos, no fue hasta 1979 cuando el grupo logró realizar su primera salida procesional en la tarde del Viernes de Dolores. Entre 1980 y 1982 desfilaron bajo los auspicios de la Cofradía del Cristo del Socorro, pero la dimisión del entonces Hermano Mayor del Socorro, Juan Jorquera del Valle, puso fin a esta relación.
En 1983, parte de las agrupaciones se incorporaron a la Cofradía California, desfilando en diversos días de la Semana Santa (Domingo de Ramos, Martes Santo, Jueves Santo). Fue en 1987 cuando el Cristo de la Misericordia también se integró definitivamente en la Cofradía del Prendimiento, consolidándose la procesión en la noche del Viernes de Dolores dentro del marco californio.
Sin embargo, el anhelo de independencia persistía. En el año 2001, el empresario y cofrade Francisco Cánovas Carretero, quien había sido fundador y presidente de la agrupación del Cristo de la Misericordia dentro de los Californios, decidió crear una nueva corporación autónoma. Cánovas, propietario de la imagen salzillesca del Cristo, trasladó la talla a un oratorio ubicado en un bajo comercial de la Plaza de la Merced, espacio que los cartageneros conocen como «el Lago» por haber sido antiguamente la Plaza del Lago Salado.
En 2002, la recién creada asociación civil comenzó a procesionar en la tarde del Viernes de Dolores, rezando un Vía Crucis penitencial por las calles más humildes del casco histórico de Cartagena. Durante varios años mantuvieron su actividad como asociación civil, consolidando poco a poco su presencia en la Semana Santa local.
El 2009 marcó un hito fundamental: el Obispo de Cartagena aprobó, bajo Decreto Episcopal, la Asociación Canónica del Santísimo y Real Cristo de la Divina Misericordia. Este reconocimiento canónico legitimó oficialmente el Vía Crucis y la capilla, que quedó adscrita a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Tras décadas de intentos infructuosos, la hermandad lograba por fin el amparo oficial de la Diócesis.
El paso definitivo llegó el 25 de noviembre de 2024, cuando el Obispo de la Diócesis de Cartagena, don José Manuel Lorca Planes, firmó el Decreto Episcopal que elevaba a la Asociación Canónica al rango de Cofradía del Santísimo Cristo de la Divina Misericordia. El anuncio se realizó un día antes, el 24 de noviembre, durante la Eucaristía de la Solemnidad de Cristo Rey en la Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, por parte del Delegado de Hermandades y Cofradías, don Alfonso Aburqueque.
Este reconocimiento convirtió al «Cristo del Lago» en la quinta cofradía oficial de pasión de Cartagena, sumándose a las cuatro históricas que desde hace siglos protagonizan la Semana Santa cartagenera. Con este cambio de estatus, quien era presidente de la asociación, José Felipe Rubio, pasó a ostentar el título de Hermano Mayor de la nueva cofradía.
Templos y lugares de veneración
La Capilla de la Plaza de la Merced, ubicada en un bajo de esta céntrica plaza del casco histórico, es la sede y oratorio particular de la cofradía. Este espacio, conocido popularmente como «el Lago» por estar situado en la antigua Plaza del Lago Salado, se ha convertido en el corazón devocional de los hermanos. La capilla alberga las imágenes procesionales durante la mayor parte del año y es el punto de partida y llegada del Vía Crucis del Viernes de Dolores.
Vestimenta cofrade
La Cofradía del Cristo de la Divina Misericordia se distingue por un modelo de indumentaria que rompe con la estética tradicional de las procesiones cartageneras. A diferencia de las cuatro cofradías históricas —que utilizan túnicas de colores característicos, capirotes y el típico hachote cartagenero—, los hermanos de la Misericordia visten traje seglar de chaqueta negra, pantalón oscuro y corbata, portando al cuello la medalla de la cofradía suspendida de un cordón entrelazado en negro y oro.
Esta peculiaridad en el vestuario responde al carácter diferenciado que la cofradía ha querido mantener desde sus orígenes modernos. Según manifestó el Hermano Mayor José Felipe Rubio tras obtener el reconocimiento oficial como cofradía, «seguiremos con nuestro Vía Crucis del Viernes de Dolores tal cual, con nuestros tres tronos y vistiendo nuestros trajes, sin capirotes». Esta decisión consciente de no adoptar el modelo tradicional cartagenero subraya la identidad propia de la hermandad.
Los portapasos, encargados de llevar a hombros los tres tronos procesionales, también visten de manera distinta a las demás cofradías. Lucen vestuario específico para cada imagen: el tercio de San Juan Evangelista recientemente ha recuperado la cruz de Malta como elemento distintivo y ha estrenado nuevo vestuario, mientras que los portapasos de la Virgen de los Desamparados y del Cristo mantienen sus propias características indumentarias.
La cofradía cuenta con diversos elementos simbólicos y distintivos que acompañan su Vía Crucis. En primer lugar desfila la Cruz de Guía, seguida de la Bandera Fundacional del Cristo de la Misericordia y el Libro de Reglas con los Estatutos de la hermandad. A continuación marchan el Banderín de la Divina Misericordia y la Gala de Hermanamiento de La Unión, testimonio de los lazos fraternos con otras hermandades del entorno.
Desfilan también las banderas de Cartagena, del Vaticano y de España, seguidas de los banderines gallardetes correspondientes a San Juan, la Virgen y el Cristo. Un elemento especialmente emotivo es el Trono de las Reliquias de los Santos Cartageneros, que procesiona con veneradas reliquias de santos vinculados a la diócesis cartagenera.
El cortejo incluye además un grupo infantil de niños con alegorías y campanillas de San Juan, garantizando la cantera futura de la cofradía. Las promesas del Cristo de la Misericordia —devotos que cumplen votos personales acompañando la procesión— constituyen una parte fundamental del desfile, testimoniando la fe viva del pueblo cartagenero.
La hermandad cuenta con el honor de ser escoltada por una Sección de Honores del Piquete del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas del Ejército del Aire de Alcantarilla (EZAPAC), que rinde honores militares al Cristo en diversos momentos del recorrido. También participa una Escolta de Honor de la Policía Local de Cartagena. La presencia de estos cuerpos uniformados subraya el carácter institucional y el respeto que la cofradía ha ganado en la ciudad.
Cierra el cortejo la Presidencia, compuesta por autoridades civiles, militares y religiosas, los capellanes de la cofradía, los hermanos con nombramientos honoríficos y la directiva de la hermandad, todos ellos portando las varas de mando que simbolizan su responsabilidad en el gobierno y organización de la cofradía.
Patrimonio escultórico
El Santísimo y Real Cristo de la Divina Misericordia, imagen titular de la cofradía, es sin duda una de las joyas escultóricas más valiosas de la Semana Santa cartagenera. Esta imponente talla del siglo XVIII salió de las gubias del inmortal imaginero Francisco Salzillo y Alcaraz (1707-1783), el escultor más importante del barroco español y máximo exponente de la imaginería murciana.
La obra representa a Jesús maniatado en el momento de su misericordiosa entrega. El Cristo aparece de pie, con las manos atadas, en actitud de humilde aceptación de su destino redentor. El rostro y la mirada del Señor son magistrales, transmitiendo una expresión de amor y misericordia que conmueve profundamente a quienes contemplan la imagen. La policromía, el tratamiento anatómico y la capacidad expresiva de la talla confirman la autoría salzillesca, situando esta obra entre las creaciones más logradas del maestro murciano.
Durante sus actos más significativos, la imagen porta sobre su cabeza una Corona de Espinas que fue bendecida por el Papa San Juan Pablo II, reliquia de extraordinario valor devocional. El Papa polaco, gran promotor de la devoción a la Divina Misericordia tras canonizar a Santa Faustina Kowalska en el año 2000, bendijo personalmente esta corona que ahora descansa sobre la cabeza del Cristo cartagenero. Según los testimonios, cuando el Cardenal Somalo mostró una fotografía del Cristo de Cartagena al Santo Padre, este preguntó si la imagen era humana, y al conocer toda su historia exclamó: «Al final su Divina Misericordia Triunfará».
La imagen procesiona sobre una preciosa peana en pan de oro realizada en 2015. Esta peana porta en sus laterales dos magníficos ángeles confortadores etimológicos que representan el Antiguo y el Nuevo Testamento, distinguiéndose porque uno va circuncidado y el otro no. Estos ángeles fueron adquiridos en un anticuario de Madrid, restaurados por Arte España y donados por un devoto al Cristo.
El trono del Cristo es una obra de orfebrería cartagenera de notable mérito artístico. Lleva un total de 68 puntos de luz de vela color sangre, con sus correspondientes tulipas isabelinas de cristal transparente grabadas al ácido. En 2024 se estrenaron los 68 guardabrisas de estas tulipas, realizados en orfebrería chapada en oro en Riopar. Todo el montaje, carpintería y estructura metálica interna de este trono fue realizado por los propios hermanos del Cristo de la Misericordia, testimoniando el amor y dedicación de los cofrades a su Señor.
La imagen de San Juan Evangelista es obra del afamado escultor José Hernández Navarro, realizada en 1983. Se trata de la primera imagen que José Hernández ejecutó para la Semana Santa de Cartagena, iniciando así una fecunda relación con las cofradías cartageneras que se prolongaría durante décadas. La talla está inspirada en la imagen de San Juan de Salzillo que desapareció durante la Guerra Civil española, constituyendo un emotivo homenaje al maestro barroco.
Una característica técnica destacable es que Hernández Navarro incorporó a la escultura ojos de cristal pintados por su interior, técnica que dota a la imagen de una mirada extraordinariamente expresiva y realista. San Juan aparece representado como el discípulo amado, joven y sin barba, en actitud de dolor contenido ante el sufrimiento de su Maestro.
El trono de San Juan lleva un total de 68 puntos de luz de vela de color sangre con tulipas isabelinas. El montaje, carpintería y estructura metálica interna fueron realizados también por los hermanos devotos de San Juan, fundadores de este tercio dentro de la cofradía. Recientemente el trono ha culminado su restauración, luciendo en todo su esplendor.
La imagen de la Virgen de los Desamparados es obra del escultor cartagenero Francisco José García Teruel, conocido artísticamente como «Francano», realizada en 2009. Se trata de una copia fiel de la imagen salzillesca de la Virgen que desapareció durante la Guerra Civil española, manteniendo así la coherencia estilística del conjunto escultórico de la cofradía.
La Virgen viste túnica de terciopelo negro bordada en oro y plata por el maestro bordador cartagenero Carlos Eloy en 2016, donación de su camarera, doña Concha Fenoll, quien realizó personalmente el dibujo del bordado. Como mantilla luce una artística toca de blonda color dorado. En su pecho porta la Espada del Dolor que profetizó el anciano Simeón en el Templo de Jerusalén, donación de su madrina María Gracia.
El manto es una pieza excepcional: de terciopelo negro completamente bordado en oro en Cartagena por el hermano Carlos Eloy entre los años 2009 y 2011. El bordador ofreció su tiempo y su arte en memoria de su padre, colocando una orla en la parte baja del manto con el nombre del progenitor. En la parte central del manto figura el Escudo de la Guardia Civil, pues este Cuerpo de Seguridad es escolta de honor de la Virgen desde que comenzó a desfilar. Encima del mencionado escudo se representa en relieve el Ave María.
Vía Crucis del Viernes de Dolores
El Vía Crucis del Santísimo y Real Cristo de la Divina Misericordia constituye uno de los momentos más emotivos y particulares de la Semana Santa cartagenera. A diferencia de las grandes procesiones de las cofradías históricas, caracterizadas por el perfecto orden de sus tercios, la sincronía de movimientos al son del tambor y la espectacularidad de sus tronos florales iluminados, el Vía Crucis del Cristo del Lago destaca por su rigor, su sencillez y la belleza contenida de sus imágenes.
La procesión parte a las 18:00 horas de la tarde del Viernes de Dolores desde la capilla de la Plaza de la Merced, conocida como «el Lago». Esta salida vespertina, cuando todavía hay luz natural, contrasta con las procesiones nocturnas que caracteriza el resto de la Semana Santa cartagenera, dotando al desfile de una atmósfera singular.
El itinerario del Vía Crucis discurre por las calles más céntricas y emblemáticas del casco histórico: Plaza de la Merced, Duque, Plaza de San Ginés, San Francisco, Campos, Jara, Plaza San Sebastián, Puerta de Murcia, Santa Florentina, Parque, Plaza Puertas de la Serreta, Serreta, Caridad (donde se realiza una estación penitencial ante la Patrona de Cartagena en su basílica), Plaza de la Inmaculada, Duque y regreso a la Plaza de la Merced para la recogida.
Este trazado, que recorre aproximadamente dos kilómetros, ha sido diseñado conscientemente para transitar por las «calles más humildes» del casco antiguo, en consonancia con el mensaje de misericordia y cercanía a los más necesitados que inspira la devoción. El paso por estos barrios populares, donde la Semana Santa se vive con especial intensidad devocional, conecta a la cofradía con las raíces más auténticas de la religiosidad popular cartagenera.
La procesión se estructura en tres tronos que desfilan separados, unidos espiritualmente por el rezo del Vía Crucis. Primero procesiona el trono de San Juan Evangelista, el discípulo amado que acompañó a Jesús en su Pasión. A continuación marcha la Virgen de los Desamparados, Madre Dolorosa que sufrió junto a su Hijo. Finalmente, cerrando el cortejo procesional, avanza el trono del Santísimo y Real Cristo de la Divina Misericordia, custodiado por el piquete militar de paracaidistas y las autoridades.
Durante todo el recorrido se reza el Vía Crucis completo, meditando las catorce estaciones de la Pasión de Cristo. El capellán de la cofradía dirige las oraciones mientras el cortejo avanza pausadamente, creando una atmósfera de profundo recogimiento penitencial. Este elemento litúrgico, menos frecuente en las grandes procesiones cartageneras que priorizan el aspecto estético y musical, sitúa la dimensión espiritual en el centro de la celebración.
La parada más emotiva del Vía Crucis tiene lugar ante la Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad. En este templo, hogar de la Patrona de Cartagena y lugar donde habitualmente se venera el Cristo de la Divina Misericordia, la cofradía realiza una especial estación de penitencia. Este momento conecta simbólicamente al Cristo del Lago con la Virgen de la Caridad, estableciendo un diálogo devocional entre dos advocaciones profundamente arraigadas en el corazón de los cartageneros.
El momento culminante de toda la jornada se produce en la recogida en la Plaza de la Merced. Los tres tronos convergen en la plaza, realizándose el tradicional encuentro de las imágenes: San Juan, la Virgen de los Desamparados y el Cristo de la Divina Misericordia se reúnen ante la capilla mientras miles de devotos y curiosos abarrotan el espacio.
Durante este encuentro se canta «Perdona a tu Pueblo Señor», himno penitencial por excelencia, seguido del «Ave María». A continuación suena el Himno Nacional mientras los tronos se orientan formando un conjunto unitario. Se entona entonces la Salve a la Virgen, momento de intensa emoción en el que lágrimas y aplausos brotan espontáneamente entre los presentes.
El trono del Cristo se coloca mirando hacia el Barrio de San Diego, y se realiza un emotivo acto de homenaje a los difuntos de las Fuerzas de Seguridad del Estado y de la propia asociación. El Piquete de Paracaidistas avanza entonces hacia los pies del Cristo cantando «La Muerte No Es El Final», culminando con la formación de honores militares ante el Señor de la Misericordia.
La ceremonia se cierra con un espectacular castillo de fuegos artificiales en honor a la Patrona de Cartagena, la Santísima Virgen de la Caridad, iluminando la plaza en una explosión de luz y color. Finalmente, las imágenes son bajadas de sus tronos y colocadas en la capilla, donde se celebra el tradicional besapiés al Cristo y besamanos a la Virgen, permitiendo a los devotos acercarse personalmente a venerar a las sagradas imágenes. Se reparten también panes bendecidos entre los asistentes, perpetuando una tradición de caridad que enlaza con los orígenes misericordiosos de la cofradía.
Cultos y actividades anuales
La Cofradía del Santísimo y Real Cristo de la Divina Misericordia mantiene una intensa actividad a lo largo de todo el año, articulando su vida en torno a celebraciones litúrgicas, actos devocionales y obras de caridad que dan sentido pleno a su carisma misericordioso.
La festividad principal de la hermandad se celebra el Domingo de la Divina Misericordia, también conocido como el Segundo Domingo de Pascua, que tiene lugar el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. Esta festividad, instituida para toda la Iglesia Católica por el Papa San Juan Pablo II el 30 de abril de 2000 durante la canonización de Santa Faustina Kowalska, conmemora el amor misericordioso de Dios hacia la humanidad.
Para celebrar esta solemnidad, la cofradía organiza el traslado procesional del Cristo de la Divina Misericordia desde su capilla de la Plaza de la Merced hasta la Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad. El cortejo parte aproximadamente a las 12:45 horas, recorriendo las calles del centro histórico en una procesión de gloria que contrasta con el carácter penitencial del Vía Crucis del Viernes de Dolores.
Una vez en la basílica, la imagen es colocada en el Altar Mayor, donde preside la Misa Solemne celebrada por el capellán de la cofradía y concelebrada por varios sacerdotes. Durante la eucaristía se medita sobre el mensaje de la Divina Misericordia: la invitación de Jesús a confiar plenamente en su amor y perdón, sin importar cuáles sean nuestras miserias y quebrantamientos. El Cristo permanece expuesto durante varios días en la basílica para veneración de los fieles.
El calendario litúrgico de la cofradía incluye la celebración anual de la Solemnidad de Cristo Rey, que tiene lugar el último domingo del tiempo ordinario (finales de noviembre). En 2024, esta festividad adquirió especial relevancia al ser el momento elegido para anunciar la elevación de la asociación canónica al rango de cofradía. La Misa Solemne se celebra en la Real Basílica de la Caridad con asistencia masiva de hermanos, autoridades y fieles.
Durante este acto se realizó el nombramiento del primer Hermano Mayor de Honor de la cofradía, título concedido al empresario alhameño Tomás Fuertes, presidente del Grupo Fuertes (conocido por su marca cárnica El Pozo). Fuertes, figura destacada del empresariado murciano, manifestó sentirse «un cartagenero más» y se comprometió a ayudar, apoyar y engrandecer a Cartagena y a la cofradía.
La hermandad organiza también una Misa Tradicional Minerva con motivo de la Solemnidad de Cristo Rey, en la que se bendicen diversos elementos devocionales y se entregan nombramientos a los mayordomos de la cofradía. En la edición de 2024 se bendijeron: la Corona de Espinas bendecida previamente por San Juan Pablo II, la peluca de pelo natural que devotas se dejan crecer para ofrecerlo al Cristo, el pectoral donde se colocan las donaciones de hermanos y fieles, el prendedor de una hermana cofrade, la Medalla de San José y el alfiler del escudo de Cartagena.
En el tiempo de Cuaresma, la cofradía prepara intensamente el Vía Crucis del Viernes de Dolores con ensayos de portapasos, formaciones de trono y sesiones de vestimenta. Se organizan también charlas de formación espiritual sobre el significado de la Divina Misericordia y meditaciones cuaresmales abiertas a todos los hermanos.
La hermandad celebra Cabildos ordinarios y extraordinarios a lo largo del año para tratar asuntos de gobierno, organización de eventos, gestión patrimonial y admisión de nuevos hermanos. Las Juntas Generales de la cofradía son momentos importantes de participación democrática en la vida de la hermandad.
Un aspecto fundamental de la cofradía es su labor caritativa y social, fiel al carisma misericordioso que inspira su devoción. La hermandad colabora estrechamente con Cáritas, el Santo y Real Hospital de Caridad de Cartagena y diversas asociaciones benéficas como «Cartagena por la Caridad». Esta dimensión caritativa conecta directamente con los orígenes medievales de la Cofradía de la Misericordia, vinculada a la Real Casa de Misericordia que acogía a los más necesitados.
La cofradía ha realizado también una importante labor de restauración del patrimonio religioso cartagenero, costeando la recuperación de imágenes como la Virgen de las Nieves, Nuestra Señora de los Dolores del barrio de La Palma y María Auxiliadora de los Cristianos de los Salesianos. Esta dedicación al patrimonio artístico-religioso testimonia el amor de los hermanos por la cultura y la fe de su ciudad.
Particularidades de la hermandad
La Cofradía del Santísimo y Real Cristo de la Divina Misericordia presenta una serie de características singulares que la distinguen claramente dentro del panorama cofrade cartagenero y español.
En primer lugar, destaca su juventud institucional. Aunque hunde sus raíces en la medieval Cofradía de 1462, su configuración actual es muy reciente: refundada en 1976, constituida canónicamente en 2009 y elevada a cofradía en 2024. Esta cronología la convierte en la quinta y más joven cofradía de pasión de Cartagena, aportando una mirada fresca y renovadora a la centenaria Semana Santa local.
El patronazgo de Su Majestad la Reina Emérita Doña Sofía constituye un honor excepcional. La Reina ostenta el título de Camarera de Honor del Cristo de la Divina Misericordia, siendo quien concedió el título de «Real» a la cofradía. Esta vinculación con la Casa Real española dota a la hermandad de un prestigio especial y subraya la relevancia de su imagen titular, obra maestra de Francisco Salzillo.
La camarera perpetua ejecutiva es doña Rafaela Quintanilla Rojo, quien ejerce esta responsabilidad con dedicación absoluta, cuidando personalmente de los ornamentos y vestiduras de las sagradas imágenes.
Otro elemento diferenciador es la ausencia del modelo procesional tradicional cartagenero. Mientras las cofradías históricas se caracterizan por tercios de capirotes que desfilan al unísono al son del tambor, con hachotes y una estética muy definida, la Cofradía de la Misericordia ha optado por un modelo propio: traje seglar negro con medalla, procesión en Vía Crucis rezado y una estética más sobria y recogida. Esta diferencia, lejos de ser una debilidad, constituye una seña de identidad que enriquece la diversidad de la Semana Santa cartagenera.
La conexión con Santa Faustina Kowalska y el Papa San Juan Pablo II añade una dimensión contemporánea a la devoción. La coronación de espinas bendecida por el Papa polaco, promotor universal de la devoción a la Divina Misericordia, convierte al Cristo cartagenero en portador de una reliquia tocada por un santo de nuestro tiempo. El cuadro de Jesús de la Divina Misericordia custodiado en la capilla vincula directamente la cofradía con las revelaciones de Santa Faustina en el siglo XX.
La posesión del fragmento del Lignum Crucis con certificado vaticano es otro tesoro extraordinario. Muy pocas hermandades en España pueden atestiguar la autenticidad certificada por la Santa Sede de una reliquia de la Cruz de Cristo. La gestión del Cardenal Somalo, Camarlengo de la Iglesia, para obtener este fragmento subraya los vínculos de la cofradía con las más altas instancias eclesiásticas.
El encuentro de los tres tronos en la Plaza de la Merced, con el canto de «Perdona a tu Pueblo Señor» y «La Muerte No Es El Final» por los paracaidistas, constituye un momento único en la Semana Santa española. La fusión de liturgia penitencial, emotividad popular y honores militares crea una ceremonia que no tiene parangón en otras procesiones.
La escolta permanente de la Guardia Civil a la Virgen de los Desamparados, testimoniada por la presencia del escudo del Cuerpo en el manto mariano, establece un vínculo especial entre la Benemérita y la cofradía. Esta relación se suma a los honores que rinde el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas al Cristo, convirtiendo la procesión en un acto cívico-militar-religioso de gran solemnidad.
El recorrido por las calles humildes del casco antiguo responde a una opción evangélica consciente: llevar la misericordia de Cristo precisamente a los barrios más necesitados, donde viven familias con dificultades económicas. Esta decisión pastoral conecta la cofradía con el carisma original de la Casa de Misericordia medieval y con el mensaje de Jesús sobre la predilección por los pobres.
Por último, la rápida expansión de la hermandad testimonia la vitalidad de la devoción. De un pequeño grupo en 1976 a más de seiscientos hermanos en 2024, la cofradía ha experimentado un crecimiento exponencial que la sitúa como una de las corporaciones pasionales con mayor proyección de futuro en Cartagena.
Guía para el visitante
Alojamiento: Para disfrutar plenamente del Vía Crucis del Cristo del Lago, conviene alojarse en el casco histórico de Cartagena. La zona de la calle Mayor, alrededores de la Plaza de la Merced, barrio del Foro Romano y entorno de la Plaza del Ayuntamiento ofrecen hoteles, hostales y apartamentos turísticos que permiten llegar andando tanto al punto de salida como a los lugares más emblemáticos del recorrido. El Viernes de Dolores es festivo en Cartagena por ser el día de la Patrona, la Virgen de la Caridad, por lo que la demanda hotelera es alta. Conviene reservar con semanas de antelación.
Transporte: El casco histórico es peatonal y durante el Viernes de Dolores se establecen cortes de tráfico en las calles del recorrido procesional desde primeras horas de la tarde. Si se llega a Cartagena en vehículo particular, los parkings públicos de la Cuesta de la Baronesa, Plaza de España y entorno del puerto permiten dejar el coche y acceder andando al centro en pocos minutos. El servicio de autobuses urbanos conecta todos los barrios con el casco antiguo, con refuerzo de líneas durante la Semana Santa. Desde la estación de tren y la estación de autobuses se puede llegar al centro en taxi (unos 10 minutos) o en autobús urbano.
Vestimenta sugerida: El Viernes de Dolores cae entre finales de marzo y mediados de abril según el año. Las temperaturas en Cartagena en esas fechas suelen ser agradables durante el día (15-20°C), pero pueden refrescar al atardecer. Se recomienda llevar ropa de abrigo ligera o chaqueta para la tarde-noche. El calzado debe ser cómodo para caminar por las calles empedradas del casco antiguo. La indumentaria ha de ser respetuosa con el carácter religioso de la celebración; los colores discretos son apropiados para una procesión penitencial.
Gastronomía local: El Viernes de Dolores es jornada festiva en Cartagena, por lo que bares y restaurantes ofrecen menús especiales. Antes de la procesión (que parte a las 18:00), conviene degustar tapas en los bares del casco antiguo. Tras el Vía Crucis, los restaurantes de la zona del puerto, calle Mayor y plaza del Ayuntamiento sirven cenas con especialidades cartageneras: caldero (arroz con pescado de roca y alioli), michirones (guiso de habas), pescado fresco del Mediterráneo, pastel de carne y tocino de cielo o paparajotes como postres típicos. La gastronomía marinera es protagonista en esta ciudad portuaria.
Lugares de interés próximos: La Plaza de la Merced (el Lago), punto de salida y llegada del Vía Crucis, alberga el Museo Regional de Arte Moderno (MURAM) en el Palacio de Aguirre, edificio modernista de gran belleza. Junto a la plaza se encuentran importantes restos arqueológicos romanos como el Decumano Máximo y el Cardo de Salvius. A pocos metros está el Teatro Romano y el Museo del Teatro Romano, visitas imprescindibles para entender la Cartagena romana. La Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, donde se venera habitualmente el Cristo del Lago, es un templo neoclásico de gran relevancia. El Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA), la Muralla Púnica, el Castillo de la Concepción y la Casa de la Fortuna completan un recorrido fascinante por tres milenios de historia.
Consejos prácticos: Para ver bien la salida de la procesión, conviene llegar a la Plaza de la Merced al menos 30 minutos antes (sobre las 17:30). El encuentro de los tres tronos a la vuelta, hacia las 21:00-21:30, es el momento más emotivo; la plaza se llena completamente, por lo que hay que llegar con antelación para conseguir un buen sitio. La estación penitencial ante la Basílica de la Caridad permite ver las imágenes en un marco incomparable. Es recomendable consultar el programa oficial de Semana Santa en la web del Ayuntamiento para confirmar horarios. Mantener el silencio y el respeto durante el rezo del Vía Crucis es fundamental. Los puntos de venta de artículos religiosos del centro ofrecen estampas y recuerdos del Cristo de la Misericordia.
Preguntas habituales
¿Por qué se llama «Cristo del Lago»?
El sobrenombre popular «Cristo del Lago» proviene de la ubicación de la capilla y oratorio de la cofradía en la Plaza de la Merced, conocida tradicionalmente en Cartagena como «el Lago» por haber sido antiguamente la Plaza del Lago Salado.
¿Cuándo obtuvo la hermandad el rango oficial de cofradía?
La Asociación Canónica del Cristo de la Divina Misericordia fue elevada a cofradía mediante Decreto Episcopal firmado el 25 de noviembre de 2024 por el Obispo de Cartagena, don José Manuel Lorca Planes, convirtiéndose en la quinta cofradía de pasión de la ciudad.
¿La imagen del Cristo es realmente de Francisco Salzillo?
La atribución de la talla al maestro murciano Francisco Salzillo (1707-1783) cuenta con amplio consenso entre expertos e historiadores del arte. La calidad técnica, el tratamiento expresivo y las características estilísticas de la obra confirman su autoría salzillesca, situándola en el siglo XVIII.
¿Qué significado tiene que la Reina Sofía sea camarera de honor?
Su Majestad la Reina Emérita Doña Sofía ostenta el título de Camarera de Honor del Cristo de la Divina Misericordia, lo que implica un patronazgo simbólico de la Casa Real sobre la cofradía. Fue la Reina quien concedió el título de «Real» a la hermandad.
¿Dónde se puede venerar al Cristo del Lago fuera de Semana Santa?
Durante la mayor parte del año, la imagen recibe culto en la Capilla de San José de la Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad. En Semana Santa y fechas señaladas se traslada a la capilla de la Plaza de la Merced.
¿Qué diferencia a esta cofradía de las demás de Cartagena?
La principal diferencia es que sus hermanos no visten con túnicas y capirotes tradicionales, sino con traje seglar negro y medalla al cuello. Además, su procesión es un Vía Crucis rezado en la tarde del Viernes de Dolores, con una estética más sobria que las grandes procesiones cartageneras.
¿Qué es el Lignum Crucis que custodia la cofradía?
Es un fragmento de la Cruz donde fue crucificado Jesús, traído desde el Vaticano por gestión del Cardenal Eduardo Martínez Somalo. La reliquia cuenta con certificado oficial de la Santa Sede con sello y lacre que acredita su autenticidad.
¿Por qué el Papa Juan Pablo II bendijo la corona de espinas?
San Juan Pablo II fue el gran promotor de la devoción a la Divina Misericordia tras canonizar a Santa Faustina Kowalska en el año 2000. Al conocer la historia del Cristo de Cartagena, bendijo personalmente la corona de espinas que la imagen porta en sus actos más solemnes.
¿Cuántos hermanos tiene actualmente la cofradía?
La cofradía cuenta actualmente con más de seiscientos hermanos, experimentando un crecimiento notable desde su refundación moderna en 1976. Este dinamismo la convierte en una de las hermandades con mayor proyección de futuro en Cartagena.
¿Qué ocurre en el encuentro de los tres tronos en la Plaza de la Merced?
Es el momento culminante del Vía Crucis. Los tronos de San Juan, la Virgen y el Cristo se reúnen ante la capilla mientras se canta «Perdona a tu Pueblo Señor» y la Salve. Los paracaidistas rinden honores militares cantando «La Muerte No Es El Final» y se dispara un castillo de fuegos artificiales en honor a la Virgen de la Caridad.
Enlaces de interés
- Cofradía de la Divina Misericordia – Semana Santa de Cartagena (Ayuntamiento)
- Ayuntamiento de Cartagena
- Semana Santa de Cartagena – Turismo Región de Murcia
- Historia de la Cofradía del Cristo de la Misericordia
- Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad
