Parroquia Castrense de Santo Domingo

En el corazón de la calle Mayor de Cartagena, arteria vital del casco antiguo de la ciudad portuaria, se alza uno de los templos más singulares y cargados de historia de la Región de Murcia. La Parroquia Castrense de Santo Domingo es un edificio que condensa siglos de devoción, arte barroco y tradición procesional, siendo hoy día no solo un lugar de culto bajo la protección de la Armada Española, sino también el custodio de uno de los tesoros artísticos más valiosos de la Semana Santa cartagenera: la espectacular Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, sede de la legendaria Cofradía Marraja.

Iglesia y Convento de Santo Domingo en Cartagena de Indias
Iglesia y Convento de Santo Domingo en Cartagena de Indias – Autor: Mariordo (Mario Roberto Durán Ortiz) – Wikimedia Commons – CC BY-SA 4.0

Este templo, cuya construcción original se remonta al siglo XVI como apéndice del Convento de San Isidoro de la Orden Dominica, ha sido testigo de los grandes acontecimientos que han marcado la historia de Cartagena: desde la evangelización de los frailes predicadores hasta las convulsiones de las desamortizaciones decimonónicas, pasando por los bombardeos de la Guerra Civil y las sucesivas restauraciones que han configurado su fisonomía actual. Su carácter castrense, adquirido en el último tercio del siglo XIX, lo convierte en un espacio único donde confluyen la religiosidad militar y la devoción popular más arraigada.

Orígenes del Convento de San Isidoro y la llegada de los dominicos

La historia de este templo se inicia en el año 1580, cuando se fundó en Cartagena el Convento de San Isidoro, establecimiento religioso de la Orden de Predicadores o Dominicos. Los frailes dominicos eligieron un enclave estratégico en pleno centro urbano de la ciudad, muy cerca de la actual Plaza de San Sebastián, para levantar su convento e iglesia, con la misión de evangelizar, predicar y atender espiritualmente a la población cartagenera.

El primer párroco de esta fundación fue fray Bartolomé de Torquemada, quien inició la labor pastoral que caracterizaría al convento durante más de dos siglos y medio. La comunidad dominica estableció en Cartagena uno de los tres conventos que la orden mantuvo en la diócesis durante la época moderna, siendo los otros dos el convento capital en Murcia y el de Lorca.

La iglesia conventual se construyó en estilo barroco, siguiendo los cánones arquitectónicos propios de las órdenes mendicantes de la época. Aunque de dimensiones modestas en comparación con otros grandes templos conventuales, el conjunto presentaba las características esenciales de este tipo de edificaciones: nave única, capillas laterales, presbiterio elevado y acceso directo desde la vía pública para facilitar la participación de los fieles en los oficios divinos.

Durante los siglos XVII y XVIII, el convento dominico de San Isidoro fue un centro religioso de notable importancia en la vida cartagenera. Los frailes predicadores no solo se dedicaban al culto y la atención sacramental, sino que también promovían devociones populares, cofradías y obras de caridad, insertándose profundamente en el tejido social de una ciudad que vivía momentos de gran esplendor gracias a su condición de puerto militar y comercial.

La Desamortización y la conversión en iglesia castrense

El convulso siglo XIX supuso un punto de inflexión en la historia del templo. En 1823, durante la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis en apoyo del absolutismo fernandino, la iglesia de Santo Domingo sufrió una grave humillación: fue utilizada como caballeriza para las tropas francesas, quedando profanado el espacio sagrado y deterioradas muchas de sus estructuras.

Pero el golpe definitivo llegó el 25 de julio de 1835, cuando el Real Decreto de supresión de conventos afectó de lleno al Convento de San Isidoro. Esta medida, enmarcada en el contexto de la inminente Desamortización de Mendizábal (1836), supuso la exclaustración de los frailes dominicos y la venta de las propiedades conventuales a particulares.

El convento fue adquirido por la familia Picó, que procedió al derribo de gran parte de las dependencias claustrales para levantar en su solar otras construcciones, entre ellas la célebre botica de la calle Mayor que durante décadas fue referente farmacéutico en la ciudad. Del antiguo convento solo quedó en pie la iglesia, aislada y adosada a casas particulares, circunstancia que todavía hoy se aprecia en la configuración urbana del entorno.

Durante cuatro décadas, el templo estuvo cerrado al culto o utilizado para usos impropios de su naturaleza sagrada. Sin embargo, en 1875, la Armada Española asumió la protección del edificio, convirtiéndolo en Iglesia Castrense de San Fernando, bajo el patronazgo del santo rey. Esta nueva función permitió la reapertura del templo y su adscripción al Arzobispado Castrense, circunstancia que ha perdurado hasta nuestros días, aunque posteriormente se cambió la advocación de San Fernando por la de Santo Domingo, recuperando así la memoria histórica del convento dominico original.

En 1880, tras las necesarias obras de restauración y acondicionamiento, el templo se abrió de nuevo al culto público, convirtiéndose en la iglesia de referencia para los oficiales de la Marina destinados en la importante Base Naval de Cartagena. En el altar mayor se situó la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de la Armada, reafirmando así el carácter castrense de la parroquia.

Ubicación y acceso a la Parroquia Castrense

Datos prácticos para el visitante

La Parroquia Castrense de Santo Domingo se encuentra en la Calle Mayor, número 28, una de las vías más transitadas y comerciales del casco histórico de Cartagena. Su privilegiada ubicación la convierte en un templo de fácil acceso tanto para residentes como para visitantes que deseen conocer el patrimonio religioso y artístico de la ciudad.

Para llegar hasta la iglesia:

Desde el Puerto de Cartagena: Aproximadamente 10 minutos a pie por el casco antiguo.
Desde la Plaza del Ayuntamiento: Apenas 5 minutos caminando por la calle Mayor.
En transporte público: Varias líneas de autobús urbano tienen paradas en las inmediaciones.
Acceso a pie desde la Iglesia de Santa María de Gracia: Menos de 10 minutos por el centro histórico.
Aparcamiento: Se recomienda dejar el vehículo en aparcamientos públicos cercanos o en las zonas habilitadas en los alrededores del centro histórico.

La iglesia dispone de dos accesos: el principal desde la propia calle Mayor, y el acceso independiente a la Capilla Marraja, que cuenta con su propia puerta en la misma calle, una antigua portada procedente de la Catedral Antigua de Cartagena.

Arquitectura del templo

La Parroquia Castrense de Santo Domingo presenta una interesante fusión de estilos arquitectónicos fruto de sus sucesivas transformaciones a lo largo de los siglos. Aunque su concepción original respondía a los cánones del barroco del siglo XVIII, las importantes remodelaciones que sufrió en el siglo XX, especialmente la reforma integral de 1973, le confirieron un aspecto ecléctico que caracteriza hoy su interior.

La planta del templo responde al esquema tradicional de las iglesias conventuales mendicantes: una nave rectangular única, con muros de ladrillo y dos grandes capillas laterales en el lado de la Epístola. El presbiterio se separa del resto de la nave mediante un arco triunfal de medio punto, estilo que predomina también en el resto de arcos del templo, aunque también encontramos arcos rebajados y peraltados en algunas capillas.

El edificio se encuentra adosado a viviendas particulares, consecuencia directa de la desaparición del claustro y las dependencias conventuales tras la desamortización. Esta circunstancia confiere al conjunto un aspecto compacto y urbano, perfectamente integrado en el tejido de la calle Mayor.

En el exterior, la fachada presenta una austeridad propia de las reformas del siglo XX, sin grandes alardes decorativos, aunque con una clara dignidad arquitectónica que marca su condición de templo parroquial. La ausencia de torres campanario —que formaban parte de la construcción original— es una de las pérdidas patrimoniales más evidentes del edificio.

Sin embargo, el verdadero tesoro arquitectónico del templo se encuentra en su interior: la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocida como Capilla Marraja, que constituye el conjunto barroco más importante conservado en Cartagena y una de las joyas del arte religioso regional.

La Capilla Marraja

Si hay un espacio que define la singularidad y el valor artístico de la Parroquia Castrense de Santo Domingo, ese es sin duda la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, sede histórica de la Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocida popularmente como Cofradía Marraja, la más antigua de la Semana Santa de Cartagena.

La capilla fue adquirida por la cofradía a los dominicos en el año 1642, según consta en la escritura más antigua que conserva la hermandad. En sus orígenes, se trataba de un espacio de reducidas dimensiones, apenas suficiente para albergar el retablo con la imagen del Nazareno y una pequeña cripta abovedada bajo el pavimento donde se enterraban los hermanos fallecidos.

La configuración actual de la capilla es fruto de la ampliación realizada en 1695, cuando la cofradía adquirió un solar anexo por 9.000 reales a doña Julia Pereti, viuda de Hércules Peragolo. Esta ampliación permitió crear un espacio de 97 metros cuadrados de planta cuadrada, y dotarlo de la espectacular arquitectura barroca que todavía hoy podemos contemplar.

En 1732 se completó la decoración de la capilla con la instalación del retablo barroco monumental que preside el espacio, obra maestra de la imaginería y la retablística regional. El espacio se cubre con una magnífica cúpula sobre pechinas, profusamente decorada con molduras, estucos, rocallas y yeserías doradas en tonos blancos y cremas. En las pechinas aparecen representados los cuatro Profetas Mayores del Antiguo Testamento: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel.

Los plementos de la cúpula están ocupados por vanos enmarcados en desarrolladas yeserías doradas de estilo rococó, que albergan a modo de emblema los distintos atributos e instrumentos de la Pasión de Cristo: la corona de espinas, los clavos, la lanza, la esponja con vinagre, la escalera, los dados, el látigo y otros elementos que remiten al sacrificio redentor del Salvador.

El conjunto crea una atmósfera de profunda intensidad devocional, donde la luz, la ornamentación dorada y la disposición de las imágenes sagradas confluyen en una auténtica máquina teatral barroca al servicio de la persuasión religiosa y el fervor procesional.

El retablo barroco y su simbología

El retablo que preside la capilla, finalizado en 1731, es considerado el retablo barroco de mayor valor de los que se conservan en Cartagena, ciudad donde la casi totalidad de los templos perdieron sus retablos históricos en las sucesivas convulsiones bélicas y revolucionarias de los siglos XIX y XX.

De autor desconocido —aunque se han encontrado similitudes con la obra del maestro retablista Nicolás de Rueda—, el retablo se construye en torno a un camarín central que constituye el elemento rector de toda la composición. Este camarín, una suerte de joyero arquitectónico, alberga la imagen del Titular de la capilla, Nuestro Padre Jesús Nazareno.

El camarín se cubre con cupulín y se abre mediante bocaporte de doble hoja corredera bajo un barroco frontón curvo partido. El interior está recubierto de espejos entre las tallas doradas, recurso teatral que realza el aura de la imagen sagrada y que, al descorrerse las puertas, genera el efecto persuasivo de la aparición de lo divino en lo terrenal, un auténtico deus ex machina barroco.

Destaca en el retablo la ausencia de columnas, elemento arquitectónico habitualmente presente en la retablística de la época. En su lugar, el maestro retablista optó por la presencia de cuatro hornacinas dispuestas en torno al espacio central del camarín. El volumen convexo del camarín del Nazareno se ve acogido por sendas hornacinas situadas en esviaje, configurando el gran retablo de la Calle de la Amargura, el pasaje de la Pasión que la cofradía recrea cada Viernes Santo en su procesión de madrugada.

En la parte superior del retablo, enmarcadas entre tallas doradas, se ubican tres pinturas que representan el Calvario, la Crucifixión y el Descendimiento, atribuidas al pintor murciano Manuel Sánchez (1691-1767), aunque recientemente se ha cuestionado que respondan a una única autoría. Estas pinturas completan el programa iconográfico pasionista del retablo, aludiendo a la procesión del Santo Entierro que la cofradía organiza en la noche del Viernes Santo.

El cáliz de la Pasión, situado en un rompimiento de gloria entre querubines, culmina el retablo a modo de copete, enlazando con la movida cornisa de la cúpula. El conjunto transmite un mensaje teológico claro: mediante la contemplación, veneración y seguimiento de la Pasión de Cristo —representada permanentemente en el retablo y recreada penitencialmente en las procesiones— será posible trascender el plano terrenal hasta llegar a la contemplación de la Gloria celestial, simbolizada en la cúpula con sus emblemas pasionarios convertidos en trofeos de la victoria de Cristo sobre la muerte.

Patrimonio imaginero

El patrimonio imaginero de la Parroquia Castrense de Santo Domingo es uno de los más importantes de la Semana Santa cartagenera, concentrándose principalmente en la Capilla Marraja. Aunque la Guerra Civil supuso la pérdida de gran parte de las imágenes históricas que albergaba el templo —incluida la primitiva imagen fundacional de Jesús Nazareno y el San Juan de Francisco Salzillo—, la labor de recuperación emprendida en la posguerra permitió reunir un conjunto escultórico de extraordinario valor artístico.

El escultor valenciano José Capuz (1884-1964) es el gran protagonista de este patrimonio. Vinculado a la Cofradía Marraja desde principios del siglo XX, Capuz no solo repuso las imágenes desaparecidas —alguna de ellas obra suya anterior—, sino que incorporó nuevos grupos escultóricos que reforzaron el discurso narrativo de las dos procesiones de Viernes Santo. Su estilo, caracterizado por un naturalismo elegante y una gran expresividad contenida, marcó una época en la escultura procesional española.

Entre las obras de José Capuz presentes en la capilla y el templo destacan:

Nuestro Padre Jesús Nazareno (1945): Imagen de vestir que sustituye a la primitiva desaparecida. Situada en el camarín central del retablo, es una talla portentosa que transmite el dolor y la dignidad de Cristo camino del Calvario.
San Juan Evangelista (1944): Imagen de vestir que acompaña al Nazareno en la procesión de la madrugada.
La Piedad (1925): Grupo escultórico de gran emotividad que representa a la Virgen con Cristo muerto en sus brazos. Se conserva en la Iglesia de Santa María de Gracia, donde cuenta con capilla propia.
Cristo Yacente (1926): Imagen del Señor muerto que procesiona en el Santo Entierro.
El Descendimiento (1930): Magnífico conjunto escultórico que representa el momento en que Cristo es bajado de la Cruz.
Santo Amor de San Juan en la Soledad de la Virgen (1958): Grupo ubicado en la capilla.

Además de las obras de Capuz, la capilla alberga otras imágenes de notable interés:

Santísima Virgen Dolorosa: Atribuida a Francisco Salzillo (siglo XVIII), una de las pocas imágenes históricas que se conservan.
Santa María Magdalena: Obra de José Hernández Navarro (1984).
La Mujer Verónica: Realizada por José María Ruiz Montes.
Virgen del Rosario: Obra de José Esteve Bonet, situada en una hornacina lateral en recuerdo de los orígenes de la cofradía.

También se conserva en la capilla la antigua Cruz Procesional del convento dominico, datada del siglo XVI, que constituye el elemento más antiguo que participa cada año en la Semana Santa cartagenera, abriendo todas las procesiones de la Cofradía Marraja.

En la Capilla del Rosario, también dentro del templo, se encuentra la imagen de la Virgen de la Soledad, otra de las tallas marrajas que procesiona el Sábado Santo.

Horarios de culto y celebraciones

Como parroquia adscrita al Arzobispado Castrense, la Parroquia de Santo Domingo mantiene una intensa actividad litúrgica a lo largo de todo el año, atendiendo tanto a los miembros de las Fuerzas Armadas destinados en Cartagena como a los fieles civiles que acuden al templo.

El actual párroco, desde hace nueve años, es don Francisco Muñoz Moreno, sacerdote castrense que ha impulsado diversas iniciativas pastorales y culturales en la parroquia, incluyendo la recuperación de tradiciones como la Danza de los Seises en la festividad del Corpus Christi.

Horarios de Misas (orientativos):

Invierno (1 de septiembre a 30 de junio):
Días laborables: 11:30 h y 19:00 h
Sábados y vísperas de festivos: 11:30 h y 19:00 h
Domingos y festivos: 11:30 h (Misa familiar), 12:30 h y 19:00 h

Verano (1 de julio a 31 de agosto):
Días laborables: 11:30 h
Sábados y vísperas de festivos: 11:30 h
Domingos y festivos: 11:30 h

Nota: Los horarios pueden sufrir variaciones. Se recomienda confirmar previamente o consultar en la parroquia.

Confesiones: Durante las celebraciones y los martes por la mañana.

Horario de apertura del templo:
Lunes a viernes: 8:00 a 14:00 h y 17:00 a 21:00 h
Sábados y domingos: 9:00 a 14:00 h y 17:00 a 21:00 h

La Cuaresma y la Semana Santa

La Parroquia Castrense de Santo Domingo vive con especial intensidad los tiempos litúrgicos de Cuaresma y Semana Santa. Como sede histórica de la Cofradía Marraja, el templo se convierte en el epicentro de una intensa actividad devocional que incluye celebraciones eucarísticas, bendiciones de estandartes, pregones, besapiés y otros actos de piedad popular.

Durante estos días, el templo acoge el culto a Nuestro Padre Jesús Nazareno y al Cristo del Socorro, además de otras sagradas imágenes. Los fieles pueden acercarse a contemplar los preparativos de las procesiones, ver la vestida de las imágenes y participar en los diversos actos litúrgicos que la cofradía organiza.

El Miércoles de Ceniza tiene lugar en el templo el tradicional Cabildo de la Llamada, acto en el que los hermanos marrajos se reúnen para decidir formalmente la salida de las procesiones de ese año, escenificando lo que hasta mediados del siglo XX era una incertidumbre real debido a los apuros económicos de la hermandad.

El Sábado de Pasión, en la tarde-noche, se realizan los solemnes traslados de imágenes desde la capilla de Santo Domingo hasta otros templos desde donde partirán en procesión. Jesús Nazareno es conducido a la Iglesia de Santa Lucía, de donde saldrá en la madrugada del Viernes Santo.

El Jueves Santo se celebra el Cabildo de las Yemas, otro de los actos tradicionales de la cofradía que reúne a los hermanos en vísperas de las grandes procesiones.

Tras las procesiones del Viernes Santo —la de la Calle de la Amargura en la madrugada y la del Santo Entierro por la noche—, las imágenes regresan solemnemente al templo, donde los devotos pueden realizar el besapiés y besamanos en un clima de fervor y recogimiento.

Aspectos singulares

Una iglesia sin convento: La Parroquia Castrense de Santo Domingo es el único vestigio que queda del antiguo Convento de San Isidoro. El resto de las dependencias conventuales fueron derribadas tras la desamortización, y en su solar se levantó la célebre botica de la familia Picó, uno de los establecimientos farmacéuticos más famosos de la Cartagena decimonónica.

El retablo superviviente: El retablo barroco de la Capilla Marraja es una de las pocas piezas barrocas que sobrevivieron en Cartagena a las sucesivas destrucciones de los siglos XIX y XX: la Desamortización, los bombardeos tras la Revolución Cantonal de 1873 y la quema de iglesias en los primeros días de la Guerra Civil en 1936. Su conservación es casi milagrosa y lo convierte en un testimonio único del esplendor barroco perdido.

La puerta de la Catedral Antigua: La capilla dispone de acceso independiente desde la calle Mayor a través de una antigua portada de madera que procede de la Catedral Antigua de Cartagena, templo medieval en ruinas situado en el Cerro de la Concepción. Esta puerta es un testimonio tangible del patrimonio perdido de la antigua seo cartagenera.

Caballeriza francesa: En 1823, durante la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis, el templo sufrió la humillación de ser utilizado como caballeriza para las tropas francesas. Esta profanación del espacio sagrado causó graves deterioros en el edificio y en su ajuar litúrgico.

Un templo de oficiales: Desde 1875, la iglesia está bajo la protección de la Armada Española y tiene carácter castrense. En el altar mayor preside la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de la Marina, reafirmando su vinculación con los marinos y oficiales de la Base Naval de Cartagena.

La Danza de los Seises: En los últimos años, la parroquia ha recuperado la tradición de la Danza de los Seises en la festividad del Corpus Christi. Niños y niñas, en su mayoría familiares de la Cofradía Marraja, realizan esta danza sagrada tan popular en la Catedral de Sevilla, añadiendo un elemento cultural y litúrgico de gran belleza al calendario parroquial.

Cripta de hermanos: Las excavaciones realizadas en 2006 durante trabajos de restauración pusieron al descubierto las dimensiones iniciales de la capilla y una cripta abovedada situada bajo el pavimento, donde se realizaban las más antiguas sepulturas de los hermanos de la cofradía. Este espacio funerario subterráneo permanece sellado bajo el actual suelo de la capilla.

Reforma integral de 1973: La última gran remodelación del templo tuvo lugar en 1973, cuando se llevó a cabo una renovación completa que afectó tanto a la estructura como al interior de la iglesia. Esta reforma, siguiendo las disposiciones del Concilio Vaticano II, modificó el pavimento, reformó el altar y dio al conjunto su aspecto actual, más austero y funcional pero respetuoso con los elementos barrocos de la Capilla Marraja.

El título de Real: En 1917, con la incorporación de Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII como hermano de la Cofradía Marraja, la hermandad pasó a ostentar el título de «Real», distinción que conserva en su denominación oficial: Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Centro de restauración patrimonial: La Capilla Marraja ha sido objeto de importantes trabajos de restauración en las últimas décadas, destacando la restauración pormenorizada del retablo en 1987 y la colaboración de la Comunidad Autónoma con 40.000 euros para finalizar su restauración en 2016. Existe el compromiso institucional de declarar la capilla Bien de Interés Cultural, otorgándole así el máximo grado de protección patrimonial.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se encuentra exactamente la Parroquia Castrense de Santo Domingo?
La parroquia está ubicada en la Calle Mayor, número 28, en pleno casco histórico de Cartagena. Es un templo de fácil acceso, situado en una de las arterias comerciales más transitadas de la ciudad, a pocos minutos a pie de la Plaza del Ayuntamiento y del Puerto.

¿Por qué se llama iglesia castrense?
Recibe el nombre de castrense porque desde 1875 está bajo la protección de la Armada Española y adscrita al Arzobispado Castrense. Esto significa que atiende espiritualmente a los miembros de las Fuerzas Armadas destinados en Cartagena, aunque también está abierta al culto de todos los fieles.

¿Qué es la Capilla Marraja?
Es la capilla lateral de la iglesia, adquirida en 1642 por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocida popularmente como Cofradía Marraja. Constituye el conjunto barroco más importante conservado en Cartagena, con un espectacular retablo del siglo XVIII y una cúpula ricamente decorada. Alberga la imagen titular, Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra de José Capuz.

¿Se puede visitar la Capilla Marraja fuera de las celebraciones?
Sí, la capilla es accesible desde el interior de la parroquia durante los horarios de apertura del templo. Además, cuenta con acceso independiente desde la calle Mayor. En determinadas ocasiones especiales, como la Noche de los Museos, la cofradía organiza visitas guiadas con ambientación especial.

¿Qué relación tiene el templo con la Semana Santa de Cartagena?
Es la sede histórica de la Cofradía Marraja, la más antigua de la Semana Santa cartagenera, fundada en el siglo XVII. Desde aquí parten los traslados de imágenes el Sábado de Pasión, y a este templo regresan muchas de las imágenes procesionales tras las procesiones. Durante la Cuaresma y la Semana Santa, el templo vive una intensa actividad devocional y litúrgica.

¿Quién fue José Capuz y por qué es importante su obra aquí?
José Capuz fue un escultor valenciano (1884-1964) que realizó numerosas imágenes para la Cofradía Marraja en el siglo XX, reponiendo las perdidas durante la Guerra Civil e incorporando nuevos grupos escultóricos. Su obra, caracterizada por un naturalismo elegante, marcó una época en la escultura procesional española. Entre sus piezas destacan Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Piedad, el Cristo Yacente y el Descendimiento.

¿Por qué desapareció el convento?
El Convento de San Isidoro fue suprimido en 1835 por el Real Decreto de desamortización. Los frailes dominicos fueron exclaustrados y el convento fue vendido a particulares que demolieron gran parte de las construcciones. Solo se conservó la iglesia, que décadas después pasó a ser parroquia castrense de la Armada.

¿Qué es el Cabildo de la Llamada?
Es una reunión tradicional de los hermanos de la Cofradía Marraja que se celebra el Miércoles de Ceniza en el templo de Santo Domingo. En este acto, los cofrades deciden formalmente la salida de las procesiones de ese año, escenificando lo que históricamente era una incertidumbre real debido a las dificultades económicas que a menudo impedían la celebración de los desfiles procesionales.

¿El templo está abierto solo para militares?
No, aunque tiene carácter castrense y atiende espiritualmente a los miembros de las Fuerzas Armadas, la parroquia está abierta al culto de todos los fieles. Cualquier persona puede asistir a las misas, visitar el templo y participar en las celebraciones litúrgicas.

¿Qué otras imágenes importantes se conservan además de las de la Capilla Marraja?
Además del rico patrimonio de la Capilla Marraja, en el templo se venera a la Virgen del Carmen, patrona de la Armada, que preside el altar mayor. También se encuentra la imagen de la Virgen de la Soledad en la Capilla del Rosario. Otras imágenes marrajas importantes, como la Virgen de la Piedad y Jesús de Medinaceli, se encuentran en otros templos de la ciudad pero pertenecen al patrimonio de la cofradía cuya sede histórica es esta iglesia.

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