Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno
La Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, popularmente conocida como los Marrajos, representa la hermandad más antigua y emblemática de la Semana Santa de Cartagena. Con más de cuatro siglos de historia, esta cofradía ha marcado profundamente la identidad religiosa y cultural de la ciudad portuaria murciana, siendo la responsable de algunas de las procesiones más emocionantes y multitudinarias de toda España, como el célebre Encuentro de la madrugada del Viernes Santo.

El característico color morado de sus túnicas identifica a los hermanos marrajos, que desfilan en cuatro procesiones diferentes durante la Semana Santa cartagenera: el Lunes Santo con la Virgen de la Piedad, la espectacular madrugada del Viernes Santo con el Encuentro, la noche del Viernes Santo con el Santo Entierro, y el Sábado Santo con la Procesión de la Vera Cruz. Cada una de estas salidas procesionales constituye un acontecimiento de enorme fervor popular que congrega a miles de devotos y visitantes en las calles del casco histórico de Cartagena.
Contenido
Orígenes históricos y evolución
Los orígenes de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno se encuentran envueltos en cierto misterio histórico, ya que gran parte de su documentación fue destruida durante la Guerra Civil española. Tradicionalmente se ha afirmado que la hermandad pudo fundarse a mediados del siglo XVI por pescadores del antiguo barrio que se ubicaba en torno a la Catedral de Cartagena. Este origen marinero ha permanecido en el ADN de la cofradía a lo largo de los siglos.
Cuando en 1580 los Dominicos se establecieron en Cartagena con la fundación del convento de San Isidoro, la cofradía habría trasladado allí su sede. Sin embargo, investigaciones más recientes sitúan la fundación definitiva de la hermandad en torno a 1641, fecha en la que se documenta la adquisición en propiedad de una capilla en el convento dominico por un coste de 700 reales. Este documento de 1641 constituye el testimonio escrito más antiguo que conserva la cofradía.
El curioso apelativo de «marrajos» responde, según la tradición oral, a que los pescadores fundadores destinaron a los gastos de procesionar a su patrón, Jesús Nazareno, los fondos obtenidos de la venta de un marrajo. Este escualo, presente en las costas mediterráneas, dio nombre popular a la hermandad, convirtiéndose en seña de identidad de sus cofrades a lo largo de los siglos.
Un momento crucial en la historia de la cofradía llegó en 1663, cuando recibió el encargo episcopal de organizar dos procesiones el día de Viernes Santo: la de la Calle de la Amargura en la madrugada, con el Titular de la cofradía, y la del Santo Entierro al anochecer. Estas procesiones, con más de tres siglos y medio de antigüedad, constituyen algunas de las más antiguas de Cartagena y de toda España.
En 1695 la cofradía amplió considerablemente su capilla mediante la compra de un terreno colindante por 9.000 reales, lo que permitió construir dos grandes bóvedas subterráneas para enterrar a los hermanos difuntos, descubiertas durante una excavación arqueológica en 2006. Esta ampliación coincidió con un notable incremento del patrimonio cofrade, que incluiría en el siglo XVIII obras de gran valor como un San Juan Evangelista atribuido a Francisco Salzillo (hacia 1752), un estandarte bordado excepcional y una cruz procesional en madera policromada.
El siglo XX trajo profundas transformaciones organizativas. En 1925 se creó el innovador sistema de agrupaciones, estructuras autónomas dedicadas a sufragar los costes de cada imagen procesional, modelo que se extendería a otras cofradías cartageneras y que persiste en la actualidad. Actualmente la cofradía cuenta con dieciocho agrupaciones que dan vida a su rico patrimonio escultórico.
En 1917, la hermandad recibió el título de Real al ingresar como Hermano Mayor Honorario Su Majestad el Rey Alfonso XIII, distinción que ostenta actualmente Su Majestad el Rey Felipe VI. Este mismo año, el escultor cartagenero Juan Miguel Cervantes diseñó el escudo actual de la cofradía: una cruz latina trebolada flanqueada por las iniciales JN (Jesús Nazareno), inscrita en una corona de espinas de la que emanan rayos y rematada por una corona real.
Sede de la hermandad
La Cofradía Marraja tiene su sede principal en la histórica Capilla de la Cofradía, ubicada en la parroquia castrense de Santo Domingo, en pleno corazón del casco antiguo de Cartagena. Se accede a ella tanto desde el interior del templo a través de una reja de hierro forjado como directamente desde la calle Mayor mediante una antigua puerta de madera procedente de la Catedral Antigua.
Esta capilla, adquirida en propiedad por la cofradía en 1642 y ampliada a finales del siglo XVII, constituye una de las joyas de la arquitectura religiosa barroca cartagenera. Con una planta cuadrada de 97 metros cuadrados rematada por una espléndida cúpula barroca sobre pechinas decoradas con representaciones de los Profetas Mayores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel), el espacio conserva un impresionante retablo barroco finalizado en 1731.
El retablo, cuyo autor se desconoce aunque se han encontrado similitudes con la obra de Nicolás de Rueda, se construye en torno a un camarín central donde se sitúa la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Destaca la ausencia de columnas y la presencia de cuatro hornacinas alrededor del espacio central. En la parte superior se conservan tres pinturas que representan un Calvario, la Crucifixión y el Descendimiento, tradicionalmente atribuidas a Manuel Sánchez (1691-1767).
Además de la capilla principal, las imágenes marrajas se encuentran distribuidas en varios templos cartageneros. La iglesia de Santa María de Gracia, epicentro neurálgico de la Semana Santa cartagenera, alberga en capillas propias la Virgen de la Piedad, el Cristo de la Lanzada y Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, junto al grupo de las Santas Mujeres. La Virgen de la Soledad preside la Capilla del Rosario en Santo Domingo, mientras que en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (San Diego) se veneran la Virgen de la Soledad de los Pobres y los Cristos de la Condena y el Expolio.
Dirección de la sede: Calle Jara, 25, 30201 Cartagena (Murcia)
Teléfono: 968 124 748
El hábito procesional morado
El color morado constituye el elemento distintivo e identificativo de la Cofradía Marraja, símbolo de penitencia y recogimiento que impregna todas sus manifestaciones procesionales. El hábito oficial de la hermandad presenta una configuración precisa y cuidadosamente reglamentada que los cofrades lucen con orgullo en sus desfiles.
Los capirotes o penitentes visten túnica de terciopelo morado ceñida a la cintura con un cíngulo blanco, sobre la que llevan una capa del mismo color. El capuz o capuchón puntiagudo, también en tonalidad morada, cubre completamente el rostro del cofrade, que porta en sus manos un hachote iluminado. Completan el vestuario zapatillas negras con hebilla y lazo morado, calcetines blancos (en las procesiones del Lunes Santo y la madrugada del Viernes Santo) o negros (en las del Viernes Santo noche y Sábado Santo), guantes blancos o negros según la ocasión, y la medalla de la cofradía con cordón entrefilado.
Los nazarenos, figura característica de las procesiones cartageneras, presentan una particularidad única: desfilan con el rostro descubierto y no marchan al son del tambor. Visten túnica morada en terciopelo, ceñida con cordón, y cubren su cabeza con el mocho (capuchón sin punta) del mismo tejido y color. Portan una vara metálica dorada rematada en cruz y, en el caso de los niños, una bolsa donde llevan caramelos que reparten entre el público, siendo los únicos autorizados para esta entrañable tradición cartagenera.
Las distintas agrupaciones que componen la cofradía presentan variaciones específicas en sus hábitos, adaptando colores complementarios al morado según la imagen que procesionan. Así, la Agrupación de la Virgen de la Piedad combina el morado con tonos grises y azul eléctrico, mientras que los Soldados Romanos lucen túnicas que recrean fielmente los uniformes de las antiguas legiones imperiales.
Patrimonio escultórico e imaginería
El patrimonio artístico de la Cofradía Marraja constituye uno de los conjuntos escultóricos más valiosos de la Semana Santa española, destacando especialmente la obra del genial escultor valenciano José Capuz Mamano (1884-1964). La relación entre Capuz y los marrajos, iniciada en 1925 y prolongada durante casi tres décadas, transformó radicalmente la estética procesional cartagenera aportando obras de extraordinaria calidad artística.
La primera obra que Capuz realizó para la cofradía fue el grupo de la Santísima Virgen de la Piedad (1925), que representa el momento en que María recoge el cuerpo sin vida de Jesús a los pies de la cruz. Esta imagen llegó a Cartagena el 5 de abril de 1925 entre el fervor popular y se convirtió inmediatamente en objeto de profunda devoción, protagonizando desde 1931 su propia procesión la noche del Lunes Santo, cuando miles de promesas la acompañan en silencio por las calles del casco histórico.
El Cristo Yacente (1926) preside la procesión del Santo Entierro desde su llegada. Procesiona sobre un excepcional trono diseñado también por Capuz y realizado por la Casa Granda, repleto de alegorías entre las que destaca un ángel de singular belleza que ha formado parte por sí mismo de varias exposiciones sobre escultura religiosa del siglo XX.
El grupo del Descendimiento (1930) supuso toda una revolución en el panorama procesional español. Capuz lo concibió como una pieza única, un relieve monumental en lugar de la tradicional composición de imágenes individuales, arriesgando con un planteamiento absolutamente innovador para su época que inicialmente generó controversia pero que hoy constituye una de las joyas de la cofradía.
La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, titular de la cofradía, fue realizada por Capuz en 1945 sustituyendo a la destruida en 1936 (que él mismo había esculpido en 1931). Representa al Nazareno camino del Calvario con la cruz a cuestas, y fue costeada por el gremio de la pescadería por un importe de 13.000 pesetas. Sale en procesión desde la Lonja de Pescados de Santa Lucía en la madrugada del Viernes Santo, atravesando una puerta en hierro forjado que solo se abre en esa ocasión.
También de Capuz son las imágenes de la Virgen de la Soledad (1943 y otra anterior de 1927), San Juan Evangelista (1943), que destaca por su clasicismo renovado, y el conjunto escultórico del Santo Amor de San Juan en la Soledad de la Virgen (1952), última obra que el maestro realizó para Cartagena. Este grupo tripartito, concebido como un bloque triangular con San Juan como eje central flanqueado por la Virgen y María Magdalena, constituye uno de los emblemas artísticos más reconocidos de la cofradía.
Desgraciadamente, durante la Guerra Civil desaparecieron varias obras maestras de Capuz junto con otras piezas históricas como la imagen fundacional del Nazareno o el San Juan de Francisco Salzillo. Sin embargo, la cofradía ha ido enriqueciendo su patrimonio con obras de otros escultores destacados como Juan González Moreno (autor del Cristo de Medinaceli de 1941 y el Santo Entierro de 1959), Juan Abascal (Cristos de la Condena y el Expolio), Antonio García Mengual (Cristo de la Lanzada), Suso de Marcos (Primera Caída) o José Hernández Navarro (Santa María Magdalena).
Complementan este extraordinario conjunto escultórico piezas de gran valor artístico como bordados, mantos y estandartes obra de reconocidas artesanas cartageneras del siglo XX como Consuelo Escámez o Anita Vivancos, además del estandarte histórico del siglo XVIII atribuido al bordador catalán Francisco Rabanell Ordóñez, considerado una joya del patrimonio textil español.
Procesiones y salidas
La Cofradía Marraja organiza cuatro procesiones a lo largo de la Semana Santa cartagenera, cada una con características propias que las convierten en acontecimientos irrepetibles:
Lunes Santo: Procesión de las Promesas de la Santísima Virgen de la Piedad
La noche del Lunes Santo pertenece en exclusiva a la Virgen de la Piedad. Miles de promesas acompañan en silencio esta imagen de José Capuz, que es llevada a hombros por los hermanos de la Agrupación de Portapasos-Promesas desde la iglesia de Santa María de Gracia. Esta procesión, de honda emotividad y recogimiento, constituye una de las manifestaciones de fe más impresionantes de toda la Semana Santa española. El origen de este desfile se remonta a 1931, cuando el traslado de la imagen para su salida en la procesión del Viernes Santo congregaba a multitudes de devotos, convirtiéndose con el tiempo en procesión independiente.
Viernes Santo Madrugada: El Encuentro
La madrugada del Viernes Santo concentra el momento más esperado y emblemático de la Semana Santa de Cartagena: el Encuentro entre Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Santísima Virgen Dolorosa. Tras la recogida de la procesión del Silencio de los californios a medianoche, los pasacalles de granaderos y soldados romanos marrajos anuncian la inminente salida de los cortejos morados.
Cuatro procesiones diferentes parten a intervalos de pocos minutos desde distintos puntos de la ciudad. La primera sale a las 02:00 horas desde Santa María de Gracia con la Verónica, precedida por el Santo Cáliz, la Condena de Jesús y la Primera Caída. A las 02:15 horas, el Cristo de Medinaceli parte desde el antiguo Hospital de Marina. A las 02:30 horas tiene lugar la salida más esperada: la de Nuestro Padre Jesús Nazareno desde la Lonja de Pescados de Santa Lucía, precedido por los Soldados Romanos. Finalmente, a las 02:45 horas, San Juan y la Santísima Virgen Dolorosa abandonan Santa María de Gracia.
Todas estas procesiones convergen en la plaza de la Merced (popularmente conocida como «El Lago») aproximadamente a las 04:30 horas, donde se produce el emocionante Encuentro en la esquina del Palacio de Aguirre. En ese instante se interpreta el Himno Nacional de España y la Salve Cartagenera, mientras miles de personas llenan cada rincón de la plaza para vivir uno de los momentos más intensos de la Semana Santa española. Tras el Encuentro, todas las procesiones se unen en un único cortejo que regresa a Santa María de Gracia.
Viernes Santo Noche: Procesión del Santo Entierro de Cristo
A las 21:00 horas del Viernes Santo sale desde Santa María de Gracia la solemne Procesión del Santo Entierro, una de las más antiguas de Cartagena (documentada desde 1663). El cortejo narra cronológicamente la Muerte y Entierro de Cristo a través de imágenes de serena belleza, en su mayor parte obras maestras de José Capuz.
La procesión incluye los tronos de Granaderos, Santo Cáliz, Nuestro Padre Jesús Nazareno, Expolio de Jesús, Santa Agonía de Cristo, la Lanzada, el Descendimiento, la Virgen de la Piedad, el Santo Entierro, Soldados Romanos, Santo Sepulcro, Santa María Magdalena, San Juan Evangelista y la Santísima Virgen de la Soledad, que cierra el desfile escoltada por un piquete del Tercio de Levante de Infantería de Marina. La procesión se recoge aproximadamente a las 02:30 horas del Sábado Santo.
Sábado Santo: Procesión de la Vera Cruz
La procesión más moderna y austera de la cofradía tiene lugar en la tarde-noche del Sábado Santo. En ella desaparece la electricidad de los hachotes para dar paso exclusivamente a la luz de cera, centrándose en la exaltación de la Santa Cruz. El cortejo incluye el Santo Cáliz, el Santo Sudario, el Santo Amor de San Juan, la Vera Cruz, la Virgen de la Soledad de los Pobres y un piquete de Granaderos. Sale a las 19:00 horas desde Santa María de Gracia, marcando el punto final de los desfiles marrajos con la sentida salve ofrecida en el dintel de la puerta del templo.
Cultos y actividades en el año
La vida de la Cofradía Marraja trasciende ampliamente el período estricto de la Semana Santa, desarrollando a lo largo del año una intensa actividad religiosa, cultural y social que mantiene vivo el espíritu cofrade entre sus hermanos.
Los cultos principales de la hermandad se concentran durante la tercera semana de Cuaresma. Dan comienzo con el solemne Pregón a Jesús Nazareno, acto que precede a un emotivo Vía Crucis y a un Triduo preparatorio. El momento culminante de estos cultos cuaresmales llega el viernes de dicha semana con la celebración del Miserere a Nuestro Padre Jesús Nazareno en la iglesia castrense de Santo Domingo.
Este Miserere constituye uno de los actos litúrgicos más singulares de Cartagena. La ceremonia da comienzo con la interpretación del «Coro de los Peregrinos» de la ópera Tannhäuser de Richard Wagner, durante la entrada en procesión claustral de los hermanos de la cofradía precedidos por el estandarte. Cierran el cortejo los Hermanos Mayores de las cuatro cofradías penitenciales cartageneras. Durante la celebración se entona tradicionalmente el «Miserere Mei Deus» de Orlando di Lasso, aunque en años recientes también se han interpretado las versiones de Mozart o Allegri. La ceremonia finaliza con la marcha procesional «Nuestro Padre Jesús» del maestro Emilio Cebrián Ruiz.
A lo largo del año, la cofradía mantiene abierta al culto su capilla en Santo Domingo, donde los fieles pueden venerar las imágenes del retablo barroco. Las agrupaciones desarrollan también actividades propias, incluyendo convivencias, cenas de hermandad, publicaciones periódicas (como la revista «Arriba el trono» de los Portapasos de la Piedad) y actos benéficos.
En Navidad se celebran cultos especiales, y en fechas señaladas como la festividad de la Virgen de la Caridad, patrona de Cartagena, la cofradía participa activamente en los actos religiosos de la ciudad. Los ensayos de las bandas de música que acompañan a las procesiones se convierten también en acontecimientos sociales que congregan a numerosos aficionados.
Curiosidades de la hermandad
La Cofradía Marraja atesora innumerables anécdotas y peculiaridades que la convierten en una hermandad única en el panorama procesional español:
La singular salida del Nazareno desde la Lonja de Pescados de Santa Lucía en la madrugada del Viernes Santo constituye uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa cartagenera. La imagen atraviesa una puerta de hierro forjado que permanece cerrada todo el año y que solo se abre en esa ocasión, simbolizando la conexión histórica de la cofradía con el mundo marinero.
El apelativo popular de «marrajos» ha trascendido el ámbito local hasta convertirse en motivo de orgullo identitario. En 2021, en un gesto de extraordinario simbolismo, la Filarmónica de Viena y su director Andris Nelsons lucieron una túnica de nazareno marrajo durante el Concierto de Año Nuevo, probablemente gracias al bailarín cartagenero José Carlos Martínez, entonces director de coreografía del prestigioso evento.
La Salve Cartagenera, interpretada en el momento del Encuentro y en otras ocasiones señaladas, constituye una melodía única que identifica las procesiones cartageneras. Este canto mariano forma parte del patrimonio inmaterial de la ciudad y emociona profundamente a cuantos lo escuchan en la plaza de la Merced en la madrugada del Viernes Santo.
Los tercios de Granaderos y Soldados Romanos (conocidos popularmente como «judíos») constituyen una peculiaridad exclusiva de Cartagena. Visten uniformes que son réplicas fieles de los del siglo XVIII y cuentan con un repertorio de marchas originales de aquella época que se han convertido en verdaderos himnos populares. De hecho, la sonería del reloj del Palacio Consistorial da las horas con los sones de la marcha de granaderos.
Durante la Guerra Civil, cuando la mayor parte del patrimonio cofrade fue destruido o desapareció, la Virgen de la Piedad de José Capuz se salvó milagrosamente, convirtiéndose en símbolo de esperanza para los cartageneros. En 2016 fue sometida a un proceso de restauración que recuperó la policromía original del escultor, permitiendo apreciar en todo su esplendor la maestría de Capuz.
La procesión de las Promesas del Lunes Santo congrega cada año a miles de personas que cumplen sus votos a la Virgen de la Piedad llevando su trono a hombros o acompañándola en silencio. Este mar humano que envuelve la imagen constituye una de las manifestaciones de fe más impresionantes de toda la Semana Santa española.
Su Majestad el Rey Felipe VI mantiene una relación especial con la cofradía al ostentar el título de Hermano Mayor Honorario. En abril de 2021, en plena pandemia, el Rey telefoneó personalmente al Hermano Mayor marrajo y Presidente de la Junta de Cofradías de Cartagena, Francisco Pagán Martín-Portugués, para transmitir su cercanía y palabras de aliento a la hermandad.
Información práctica
Alojamiento: Cartagena ofrece una amplia variedad de opciones de hospedaje, desde hoteles de lujo en el puerto deportivo hasta establecimientos de categoría media y hostales económicos en el casco histórico. Durante la Semana Santa es imprescindible reservar con meses de antelación, especialmente para la noche del Encuentro del Viernes Santo, cuando la ciudad alcanza su máxima ocupación hotelera.
Transporte: El casco antiguo de Cartagena, donde transcurren las procesiones marrajas, es peatonal en su mayor parte. La ciudad cuenta con estación de autobuses y de tren (Renfe), ambas situadas a escasa distancia del centro. Para el Encuentro del Viernes Santo se recomienda llegar con tiempo a la plaza de la Merced, que se abarrota de público. Los accesos en vehículo privado están restringidos durante las procesiones.
Vestimenta: Las procesiones marrajas transcurren en distintos momentos del día y de la noche. Para la madrugada del Viernes Santo se recomienda ropa de abrigo, ya que las temperaturas pueden ser frescas en abril. Calzado cómodo es imprescindible para recorrer las empinadas calles del casco histórico. Durante el día, ropa informal pero respetuosa con el carácter religioso de los actos.
Gastronomía: La Semana Santa cartagenera ofrece la oportunidad de degustar platos tradicionales como el arroz caldero, el típico asiático (pastel de carne y hue vo), las habas con sepia o los marineros (roscos dulces). Los numerosos bares y restaurantes del casco antiguo permanecen abiertos durante las procesiones, siendo tradición tomar café o chocolate con churros durante la madrugada del Encuentro. No hay que perderse los dulces conventuales como los huesos de santo o los tocinos de cielo.
Recomendaciones: Llegar con tiempo a los lugares desde donde salen las procesiones permite contemplar los preparativos en Santa María de Gracia, donde el aroma a flores e incienso inunda la nave central. Es muy recomendable visitar la Capilla Marraja en Santo Domingo para admirar el retablo barroco. Respetar el silencio en los momentos de mayor solemnidad, especialmente durante la procesión de las Promesas del Lunes Santo, forma parte de la experiencia. No se debe cruzar la procesión ni fotografiar sin flash para no molestar a cofrades y asistentes.
Preguntas habituales
¿Por qué se llama Cofradía Marraja?
El apelativo «marrajos» proviene de la tradición que cuenta cómo los pescadores fundadores de la hermandad utilizaron los fondos de la venta de un marrajo (tipo de escualo mediterráneo) para costear los gastos de procesionar a su patrón, Jesús Nazareno. Este nombre popular ha permanecido a lo largo de los siglos como seña de identidad.
¿Cuándo se fundó la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno?
Aunque el origen exacto es incierto debido a la pérdida de documentación durante la Guerra Civil, el documento más antiguo conservado data de 1641, cuando se adquirió en propiedad una capilla en el convento dominico. La tradición sitúa sus orígenes posiblemente a mediados del siglo XVI.
¿Qué es el Encuentro del Viernes Santo?
El Encuentro es el momento cumbre de la Semana Santa de Cartagena. A las 04:30 horas de la madrugada del Viernes Santo, en la plaza de la Merced, confluyen cuatro procesiones diferentes que han salido desde distintos puntos de la ciudad, produciéndose el emotivo Encuentro entre Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Santísima Virgen Dolorosa. Tras este momento, interpretado con el Himno Nacional y la Salve Cartagenera, todas las procesiones continúan unidas como una sola.
¿Quién fue José Capuz y qué obras realizó para la cofradía?
José Capuz Mamano (1884-1964) fue un prestigioso escultor valenciano que revolucionó el patrimonio artístico de la Cofradía Marraja. Entre sus obras para Cartagena destacan la Virgen de la Piedad (1925), el Cristo Yacente (1926), el Descendimiento (1930), Nuestro Padre Jesús Nazareno (1945), la Virgen de la Soledad (1943), San Juan Evangelista (1943) y el grupo del Santo Amor de San Juan (1952).
¿Cuántas procesiones organiza la Cofradía Marraja?
La cofradía organiza cuatro procesiones durante la Semana Santa: la Procesión de las Promesas de la Virgen de la Piedad el Lunes Santo, la Procesión del Encuentro en la madrugada del Viernes Santo, la Procesión del Santo Entierro en la noche del Viernes Santo, y la Procesión de la Vera Cruz el Sábado Santo.
¿Dónde se puede visitar el patrimonio de la cofradía fuera de Semana Santa?
La Capilla de la Cofradía en la parroquia castrense de Santo Domingo (calle Mayor) está abierta al culto habitualmente y permite contemplar el magnífico retablo barroco del siglo XVIII. Las imágenes de la Virgen de la Piedad, Cristo de la Lanzada y Cristo de Medinaceli cuentan con capillas propias en la iglesia de Santa María de Gracia, que también puede visitarse.
¿Cuál es el color distintivo de los marrajos y qué significa?
El color morado es el distintivo de la Cofradía Marraja. Simboliza la penitencia y el recogimiento, siendo el tono con el que se visten las túnicas, capuces y demás elementos del hábito procesional. Este color identifica inmediatamente a los cofrades marrajos en las calles de Cartagena.
¿Qué son las agrupaciones en la estructura de la cofradía?
Las agrupaciones son estructuras autónomas creadas en 1925 que se organizan en torno a cada imagen procesional. Cada agrupación es responsable de sufragar los costes de salida de su imagen, organizar su culto particular y mantener su patrimonio. Actualmente la cofradía cuenta con dieciocho agrupaciones, siendo este sistema organizativo único y característico de la Semana Santa cartagenera.
Enlaces de interés
- Sitio web oficial de la Cofradía Marraja
- Portal Oficial de la Semana Santa de Cartagena – Ayuntamiento
- Web de Nuestro Padre Jesús Nazareno
- Parroquia de Santa María de Gracia
- Ayuntamiento de Cartagena
- Turismo de la Región de Murcia
